¿Pasta de harina refinada? No, gracias.

Pasta procedente de harinas refinadas

La pasta es un plato que todos consumimos al menos una o dos veces a la semana. Sin embargo hay muchas personas que consideran que es un alimento prohibido para aquellos que desean perder peso. Como sabéis me encanta investigar estas cosas y descubrí un artículo muy interesante, que aquí os resumo.

La pasta procedente de harinas refinadas tiene tantos detractores debido principalmente a su elevado índice glucémico (entre el 60 y el 70 % de su constitución es almidón). Esto la convierte en una fuente de calorías vacías y en una de las principales causas de que nuestro apetito aumente. Si quieres saber más sobre el IG y su relación con las dietas pincha aquí.

Además, al eliminarle al grano el salvado y el germen, su contenido en fibra, vitaminas y minerales se ve reducido. Lo mejor de todo es que para conseguir una pasta de color claro y uniforme, a veces, se emplean productos tóxicos que acaban generando aloxano, una sustancia que daña al páncreas provocando obesidad y diabetes.

A pesar de todo no es necesario que os llevéis las manos a la cabeza y os lamentéis por no poder volver a tomar pasta, pues radicalizar las cosas es lo peor que podemos hacer. Comer pasta blanca una o dos veces a la semana, teniendo en cuenta que la ración indicada por persona son entre 60 y 70 gramos, no le hace daño a nadie. Obviamente, siempre y cuando no tengamos algún tipo de régimen de comidas especial o alguna prescripción médica.

La buena noticia es que existe la pasta integral y que cada vez se puede encontrar con mayor facilidad en los supermercados. Este tipo de pasta se digiere más lentamente, haciendo que el nivel de glucosa en sangre sea constante y no se den picos de azúcar. Esto se traduce en una sensación de saciedad más prolongada en el tiempo. Otro dato a su favor es que su aporte calórico es menor y la fibra que contiene ayuda a mejorar el tránsito intestinal. Eso sin contar con todas las vitaminas y minerales que nos aporta.

Por último si ya queremos un alimento redondo podemos escoger pasta integral ecológica libre de pesticidas y productos químicos.

Eso sí, cuando vayas a la compra asegúrate de que en el envase (es muy importante fijarse en las etiquetas de los productos) está indicado que contiene el grano de trigo entero y no está simplemente enriquecida con fibra.

Por último y más importante de todo es que recordéis que la moderación y el equilibrio son la clave de una dieta saludable, así que no olvidéis dos puntos fundamentales.

1.- A pesar de que la pasta integral nos proporciona beneficios que no conseguiríamos con la pasta tradicional, no podemos dejarnos engañar y pensar que es un producto bajo en calorías.

2.- No eliminéis los carbohidratos de vuestra vida pensando que así adelgazaréis, ya que son uno de los pilares fundamentales de una dieta equilibrada. Solamente tenéis que optar por opciones más saludables como la integral.

Un último consejo, si podéis elegir, los carbohidratos es siempre mejor comerlos en el almuerzo. ¡Qué tengáis un buen día y disfrutéis al máximo de la pasta integral!

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